miércoles, 5 de marzo de 2014

Tema 9. La economía internacional en el último tercio del SXX

Tema 9: La economía internacional en el último tercio del Siglo XX

1.-. El fin de la expansión

A partir de 1973 se abre un período de incertidumbre económica y de crecimiento muy inferior y mucho más inestable y desigual en el tiempo y en el espacio. Se trata de una etapa de transformaciones debidas a las crisis económicas y a las crisis de los países de planificación centralizada. Los resultados fueron:
a. El cambio de prioridad en políticas económicas (abandono de la defensa del pleno empleo para una vuelta a la ortodoxia monetaria).
b. La erosión interna y externa del estado de bienestar.
c. La globalización de las finanzas y su predominio sobre la economía mundial.
La crisis supuso una fuerte disminución en el ritmo de crecimiento y una caída de las tasas de inversión, de la productividad y del comercio internacional, además de un crecimiento del desempleo y de la inflación.
1.-. La crisis del petróleo pone de manifiesto desajustes estructurales
El crecimiento posbélico se basaba en una relación real de intercambio favorable a los productos industriales frente a los primarios., que permitía el desarrollo de sectores productivos que exigían un uso intensivo de la energía.
Cuando la OPEP, como embargo por la guerra árabe-israelí, sube el precio del petróleo en 1973, los precios se dispararon y la economía entró en crisis. Todo esto fue una constatación de los desajustes que sufría la economía para entonces.
Los elementos que impulsaron el crecimiento de posguerra habían agotado parte de su potencial, cuyo resultado fue una reducción del crecimiento de la productividad, y una disminución de los beneficios, cuyas tasas comenzaron a caer. Las razones son, principalmente, el aumento de los costes de producción, y la disminución de márgenes comerciales.
 Los costes de producción habían crecido debido a: incremento de salarios por presiones laborales, el blindaje de los puestos de trabajo, las demandas de mejora de las condiciones de trabajo y la imposición de medidas destinadas a frenar la contaminación. Todas estas condiciones eran difíciles de aguantar ante el descenso de las ventas y de los beneficios y propiciaron la caída y quiebra de muchas empresas.
La gran demanda de equipamiento de los años 50 y 60 fue sustituida por una oferta demanda y elástica. Resulta difícil vender y esto se hace a márgenes de beneficios inferiores. La competencia exterior, en condiciones más favorables, se sumaba a la competencia interior. Por otro lado cabe destacar el fin del sistema de Bretton Woods, auspiciado por una balanza comercial de EE.UU que, si siempre fue positiva, nunca pudo equilibrar su crecimiento al de las salidas de capital privado y público. La producción estadounidense sólo era competitiva en innovaciones, y éstas escaseaban. Por ello, el 15 de agosto de 1971 el presidente Nixon declara la suspensión de la convertibilidad oro-dólar, y por tanto, el fin del sistema vigente.

Este conjunto de cambios provocaron un descenso de las inversiones en los países occidentales y la consiguiente reducción del ritmo de crecimiento, tanto en la demanda como en la oferta agregada.
A partir de entonces, el valor de las monedas flotará en el mercado a través de una cotización relativa, aunque el dólar continuará como moneda de referencia. No obstante esta medida dio a EEUU más capacidad de maniobra, ya que pudo monetizar su deuda mediante la emisión de dólares. La inflación se tradujo en un desenfreno crediticio (la inflación baja la deuda real) y en una caída de los salarios reales y de la demanda.



2.-. El círculo vicioso: la estanflación.

El aumento del precio del petróleo provocó un alza de precios que se transmitió a los productos industriales. En 1978 hubo una segunda subida del precio del petróleo destinado a volver a recuperar su poder adquisitivo. El encarecimiento del petróleo aceleró la inflación.
Tras un período de huida hacia delante en la espiral inflacionista y de incremento de la deuda exterior, resultaba evidente que la crisis sólo se podía resolver con medidas monetarias, fiscales y de rentas.
En el período de 1974-1984 el desempleo era mayor que durante la depresión de los años 30. Se diferenciaba en que, ahora, el nivel de ingresos de los desempleados se mantenía por las prestaciones por desempleo, que evitó una mayor caída de la demanda y la transformación del estancamiento en recesión. Otra consecuencia negativa fue la redistribución de la riqueza mundial a favor de países con baja propensión al gasto
Al comienzo, la salida de la crisis pretende hacerse por la vía keynesiana, que tenían su aspecto positivo de amortiguar la crisis y evitar una espiral depresiva, pero exigían aumentos de impuestos y provocaban una caída de los beneficios, pérdida de productividad e inflación. El alza de los salarios, que producía más inflación y menos competitividad, y las políticas expansivas de incremento del gasto del estado aumentaban el déficit público y la inflación.
Ante esta situación, el impacto del aumento del precio del petróleo y de otros productos primarios tuvo un efecto multiplicador.




3.-. La respuesta ante la crisis.


La preocupación por el pleno empleo y el reparto de la renta se han transformado en políticas preocupadas por el crecimiento, es decir, por la remuneración del capital. Al igual que sucede en el capitalismo liberal del siglo XIX, os derechos del capital prevalecen sobre los derechos de las personas. La desaparición de la alternativa comunista tiene mucho que ver con las teorías globalizadoras y neoliberales, que lograron un crecimiento de la renta de los más ricos.

Cambios en política económica
Tras la segunda subida del año 1978, se hizo evidente la necesidad de implantar políticas económicas. Los países que más tardaron en actuar tuvieron que tomar medidas más drásticas. Tras esta segunda crisis de la energía, dichas políticas se centraron en la lucha contra la inflación a partir de la restricción de las prestaciones sociales y la desregularización de la economía. La respuesta se convirtió en una nueva ortodoxia económica dominada por el monetarismo y la escuela de las expectativas racionales (el mercado es la mejor forma de asignación de recursos, el desempleo una buena manera de regular la economía y la intervención estatal un estorbo a eliminar).
En la segunda mitad de los años 80 se tomaron medidas de desregularización financiera y de reducción del impuesto sobre la renta, sustituidos por los impuestos indirectos, cuya finalidad era impulsar el ahorro para incentivar la inversión y la creación de puestos de trabajo. Así, se introdujeron políticas antimonopolísticas y de privatización de empresas públicas, con lo que se pretendía parar la sangría que suponían algunas empresas públicas y paliar el déficit presupuestario. Con el objetivo de obtener estabilidad monetaria, se utilizaron diferentes políticas:
a) EEUU y Japón permitieron la libre flotación de sus monedas.
b) Los países en vías de desarrollo intentaron mantener la cotización mediante el control de capitales.
c) La CEE trató de evitar desajustes entre sus divisas a través de varios compromisos para mantener las monedas dentro de unas bandas de cotización para que no se distanciaran en exceso de las tasas fijas anteriores. El fracasó llevó a la creación del Banco Central Europeo (BCE), debido a la unificación monetaria que llevó a disminuir las diferencias en las políticas económicas de los países miembros.
La estabilidad monetaria se ve dificultada porque los nuevos medios de comunicación permiten aumentar en gran medida el volumen y la rapidez de los movimientos de capitales. Ante tales condiciones, las medidas de control que intentan los bancos centrales resultan ineficaces. Se impone la tendencia a la liberalización monetaria y a la fluctuación monetaria. Fuera de los paraísos fiscales, la opción de vincular sus monedas a una divisa sólo ha funcionado temporalmente y ha acabado provocando crisis muy graves.
La flotación monetaria ha funcionado básicamente porque los principales gobiernos han adoptado en cada momento las medidas oportunas para evitar una fluctuación excesiva de sus monedas. Las medidas fueron tanto de tipo monetario como fiscal.
 Las políticas monetarias y liberalizadoras cumplieron a medias con sus objetivos y con grandes diferencias según el país. Por lo general, lograron que la inflación disminuyera además de controlar los déficits presupuestarios y de las balanzas de pagos, aunque no mejoraron las tasas de crecimiento ni lograron rebajar el índice de desempleo. Fue una situación de crecimiento débil y desequilibrado en la que continúa instalada de la economía mundial.
 “Las políticas keynesianas no lograban ni detener el aumento del desempleo, ni recuperar la demanda ni los beneficios empresariales”
La desregularización y la globalización no son un acercamiento de las condiciones laborales de la mayoría de los países atrasados a las condiciones de los países avanzados sino una igualación gradual por abajo, a base de unas condiciones precarias de trabajo y de la amenaza del traslado de la producción hacia países con salarios más bajos y con menor regulación, mientras que parte de las empresas y de la actividad empresarial escapan al pago de impuestos escondiéndose en paraísos fiscales o bajo banderas de conveniencia.
En Europa occidental, los resultados son una mayor desigualdad social y un crecimiento escaso de la demanda, que hace que las empresas presenten una sobreproducción y un cierto estancamiento de la inversión, altos índices de desempleo y una fuerte especulación bursátil. Por ello, los momentos de crecimiento duran poco. El cambio de coyuntura económica ha comportado un aumento del empobrecimiento de los países del Tercer Mundo, afligidos por déficits en sus balanzas de pagos y, en especial, por la deuda contraída en la etapa anterior.

La crisis del Estado de bienestar
La adopción de medidas monetaristas llevó a imponer medidas de flexibilidad laboral que exigían el debilitamiento de los sindicatos, ya afectados por la disminución del número de afiliados a causa del desempleo y de la defección de parte de los trabajadores, quienes consideraban que la burocracia sindical no defendía lo suficiente el mantenimiento de los salarios reales y las prestaciones sociales. Las patronales y los gobiernos acusaban a los sindicatos de ser los causantes del aumento del desempleo en la medida de que sólo se preocupan de los trabajadores en activo, dejando de lado a los desempleados.
El resultado fue un mercado de trabajo dual, protegido para los que trabajaban y desregularizado para el resto. El estado de bienestar se consideraba una fuente más de inflación y de pérdida de competencia de las economías europeas ante los productos de los nuevos países industriales, con costes de producción más bajos.

Innovaciones Técnicas
La crisis del petróleo exigía reestructurar las economías trasladando factores de producción de sectores en crisis a sectores con una demanda creciente. Las mejoras tenían que proceder principalmente de la adopción de innovaciones técnicas. Éstas fueron en dos campos:
a) El ahorro de la energía (adopción de la maquinaria con más eficiencia energética), que permitía el aumento del consumo de energía posterior a 1973 fuese inferior al aumento del PIB.
b) La disminución de los costes salariales (adopción de maquinaria y de procesos que ahorran trabajo).En concreto, el avance tecnológico más importante se ha dado en el mundo de la computación y de las telecomunicaciones. Cabe decir que, estas innovaciones aún no han logrado un aumento de la productividad lo suficientemente fuerte para generar una transformación profunda de la economía. La situación actual es de agotamiento de las capacidades de crecimiento de la Segunda Revolución Tecnológica sin que las innovaciones presentes aún tengan el suficiente poder de transformación para que podemos hablar de una Tercera Revolución.



4.-. Un crecimiento sincopado y desigual.


Los años posteriores a 1973 son años de crecimiento, aunque con índices muy inferiores a la etapa anterior. Durante los mismos años se ha producido la caída de los países comunistas y el gran crecimiento de los nuevos países industriales asiáticos. Por regla general, los años posteriores a la primera crisis del petróleo, y el principio de los ochenta y noventa son años de dificultades, pero la coyuntura no es la misma ni en los diferentes conjuntos de países ni en todos los países de la misma zona.

Para los países comunistas esta etapa no fue solo de crisis sino de profunda recesión, que acabó con el sistema. A partir de 1998, las economías de planificación centralizada quedaron inutilizadas y la vuelta a la economía de mercado se tornó difícil, y supuso un cambio al sistema democrático.
Los años sesenta se caracterizan en los países industrializados por un crecimiento escaso y por un fuerte aumento del desempleo y de los precios. La segunda crisis del petróleo, consecuencia de la disminución de la oferta provocada por la revolución iraní, multiplicó por 2,3 el precio del petróleo, aunque sus consecuencias no fueron tan importantes ya que los países industrializados respondieron inmediatamente aplicando políticas monetarias restrictivas. A partir de 1981, las tasas de crecimiento del PIB son ascendentes mientras que la inflación cae rápidamente. En general, el ritmo de crecimiento fue muy bajo en Europa y la posición de los EE.UU no fue mucho mejor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario