miércoles, 5 de marzo de 2014

Tema 3. El surgimiento de la economía internacional

Tema 3 El surgimiento de la economía internacional

1.      La integración de los mercados de productos y de factores de producción

La Revolución Industrial, complementada con la revolución de los transportes, implico cambios importantes en la disponibilidad de productos y factores de producción, hasta el punto de revolucionar el conjunto de la economía. Las finalidades de las economías industriales es producir para vender, lo que les hace dependientes del comercio.

La integración de los mercados de factores de producción se produjo exportando factores de los lugares donde eran relativamente abundantes hacia los lugares donde eran escasos. La tierra apta para la agricultura y la ganadería, escasa en Europa en relación con su demanda, era abundante en otras zonas del mundo, que no disponían de suficiente población, ni capital ni organización económica para explotarla.

La gran emigración europea representa el mayor movimiento de población de toda la historia de la humanidad.

El resultado fue el surgimiento de una economía internacional centrada en Europa y en beneficio de Europa , principalmente por tres razones: el mayor valor añadido de los bienes industriales, la liquidación de las manufacturas tradicionales, que no pueden  competir con los productos industriales, y el incremento de la dependencia del resto del mundo respecto de los países industrializados.


1.1  El crecimiento del comercio
La expansión del comercio fue una característica constante a lo largo del siglo XIX. Las relaciones comerciales incluían cada vez a más países y más productos, hasta el punto de que podemos hablar de la aparición de una economía internacional en el sentido de que los países dependían cada vez más de los intercambios con el exterior.

1.2  Características del comercio internacional
Las principales características del comercio internacional de 1815 a 1913 son:
1 Un crecimiento mucho mayor, tanto en términos absolutos como en términos per cápita.
2 Un crecimiento muy desigual en la participación en el comercio internacional tanto de los países como de los diferentes productos.
3 Un claro predominio de Europa sobre el comercio mundial, tanto por el volumen comercializado como los beneficios obtenidos del comercio
4 Una mayor separación entre las aéreas que ofrecen productos primarios y las que ofrecen productos industriales y, por lo tanto, una mayor división internacional del trabajo


2.      Evolución del comercio y políticas comerciales

Las relaciones comerciales experimentaron un fuerte crecimiento a lo largo del siglo XIX, aunque los ritmos de este crecimiento y de la riqueza que generaba fueron muy diferentes según productos, zonas y momentos.
El comercio beneficia a algunos más que a otros. La asimetría  es más importante entre los países de competencia de productos extranjeros que podían arruinar la producción propia. Por esta misma razón, las políticas gubernamentales oscilan entre el aprovechamiento de liberar los beneficios de la libertad del comercio (librecambismo) y los intentos de preservar la producción propia encareciendo la entrada de productos extranjeros (proteccionismo)

2.1  Crecimiento comercial y el avance del librecambismo
Primera fase (1815-1847)
La expansión comercial fue moderada y las políticas económicas fueron proteccionistas e incluso prohibicionistas, siguiendo la tradición mercantilista de los siglos anteriores. El crecimiento se debió a la recuperación del retroceso que había supuesto la larga etapa de guerras casi sin interrupción desde 1775 (guerra de la independencia de EEUU) hasta 1814 (derrota de Napoleón en Waterloo). También fue debido al crecimiento de la población, a la primera difusión de los productos y la maquinaria de la Revolución industrial, ya al inicio de las mejoras en el transporte.
Segunda fase (1847-1868)
Muestra las tasas de crecimiento superior al 5% anual. Este impulso del comercio se debió a la demanda de materias primas industriales y a la oferta de productos manufacturados, a la contracción de líneas ferroviarias, con su doble incidencia sobre la demanda de productos y el abaratamiento del transporte, a la división internacional del trabajo, especialmente a escala europea, y al aumento de las disponibilidades de moneda como consecuencia de los descubrimientos de oro en California y Australia.
Este impulso comercial se vio reforzado por la adopción del librecambismo en Gran Bretaña y a su difusión hacia otros países, a partir de la teoría del crecimiento complementario a la industrialización.
En la difusión al librecambismo desempeñó un papel muy importante la denominada cláusula de nación más favorecida. Mediante esta cláusula, un país concedía a otro una rebaja automática de los aranceles pactados si un tercer país obtenía una tarifa más baja.

2.2  La depresión del último cuarto de siglo y el inicio del nacionalismo económico
Tercera fase (1868-1896)
Las tasas de crecimiento del comercio fueron mucho más bajas que en la etapa anterior. La desaceleración del comercio fue importante sobre todo en Europa, por varias razones coincidentes:
a)      La madurez de las industrias nacionales, que permitían ahorrar compras en el extranjero (fenómenos muy claros en países como EEUU o Japón)
b)      El fin del primer gran boom de construcción de líneas ferroviarias.
c)      Las dificultades de muchos países monoexportadores primarios, cuyos productos tenían unas tasas de intercambio cada vez más desfavorables
d)     La depresión económica (1873-1895) que comportó la caída del poder adquisitivo de una parte importante de la población.
e)      La substitución de políticas de crecimiento alternativo por políticas de industrialización protegida, primer paso hacia un retorno general al proteccionismo
Entre los años 1873 y 1895, las economías capitalistas se vieron afectadas por una etapa de crecimiento desacelerado a causa de una crisis de sobreproducción, tanto industrial como agrícola, que se tradujo en una crisis financiera. Un exceso de oferta respecto a la demanda solvente que provocó un descenso de precios y una caída de beneficios que expulsaron del mercado a las empresas menos competitivas. Se inicio así un circulo vicioso: aumento del desempleo, caída de salarios, disminución de la demanda, quiebra de más empresas etc. Aunque la primera que se manifestó fue, como suele suceder, la crisis financiera, las raíces del estancamiento deben buscarse en la industria y en la agricultura.
En la industria, el proceso tecnológico había provocado un fuerte incremento de la productividad y de la producción: la oferta conjunta de acero de Gran Bretaña, Alemania, Francia y Bélgica se había triplicado entre 1865 y 1873, justo en el momento en el que su principal cliente, las empresas constructoras de líneas ferroviarias, limitaban los pedido y no se animaban a hacer nuevas inversiones. En Gran Bretaña los precios de la producción de raíles bajaron un 60% y en Alemania un 37%. Esta crisis de la industria pesada se transmitió al resto de la economía a través de un descenso del consumo.
La causa principal de la crisis agrícola fue la llegada del grano de ultramar, que llegaba a Europa a precios inferiores a los costes de producción europeos, a causa de la mayor productividad de la agricultura estadounidenses y el fuerte abaratamiento del transportes. Muchas empresas agrícolas familiares europeas no podían subsistir ante la competencia de los cereales y posteriormente de otros productos primarios obtenidos a partir de tierra abundante y ahorro de mano de obra gracias a la maquinaria agrícola. El rendimiento superior por superficie de la agricultura europea no resultaba una ventaja suficiente respecto a la mayor productividad por trabajador (EEUU). El conjunto del mundo agrícola europeo acabó muy empobrecido.
La crisis financiera se inició con la caída de la bolsa de Viena 1873 que se contagió a las demás bolsas, provocando la quiebra de gran cantidad de bancos y de compañías ferroviarias. Esto fue debido a un exceso de capital que acababa participando en la construcción de líneas ferroviarias. Es lo que se ha denominado el mito del ferrocarril: la falsa idea de que el ferrocarril provoca el crecimiento económico, cuando solo puede impulsar el crecimiento existente. Por lo tanto, había mucho capital invertido en líneas deficitarias, construidas a menudo con subvenciones estatales pagadas con emisiones de deuda pública a partir de la idea de que el crecimiento económico y el aumento de las exportaciones que la disponibilidad del ferrocarril induciría permitirían pagar la deuda. La caída de los valores ferroviarios y de los títulos de deuda pública, cuyos intereses a menudo no se pagaban, provocó el descenso de las cotizaciones en la bolsa e hizo tambalear el sistema financiero mundial.
Las consecuencias de la depresión fueron varias y muy importantes. Se consideraba como un gran punto de inflexión histórico: el paso de una fase de optimismo e integración internacional, representada por el librecambismo y la división internacional de trabajo , a una fase de egoísmo nacional, de industrialización concurrente, de protección de la producción y el trabajo de cada país y de captura de mercado, que se prolongaría hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Para salir de la crisis se probaron dos vías: defensa de la producción nacional, tanto industrial como agrícola, a través del proteccionismo y el progreso técnico. Desde el punto de vista arancelario no era, en general, tan elevado, aunque era un proteccionismo global, que afectaba al mismo tiempo la producción industrial y la agraria y era también mucho más selectivo. Sin embargo, el rasgo más característico del retorno al proteccionismo fue su transformación en nacionalismo económico, es decir, en la reserva del mercado interior a través del proteccionismo, la captura por la fuerza de mercados exteriores (se puede prácticamente decir que el país que no es colonialista es porque no puede), mejora de las comunicaciones, la sanidad y la educación como ayuda indirecta del estado a la economía y finalmente, defensa de los beneficios capitalistas con la tolerancia de carteles y monopolios.
                            Cuarta fase (a partir de 1896)
Se observa una recuperación de las tasas de crecimiento y un nuevo incremento del comercio internacional, que se tiene que atribuir a la superación de la depresión, principalmente en dos aspectos. El primero es la recuperación del poder adquisitivo interior gracias a la restauración y al aumento de los intercambios provocado por la difusión de los nuevos productos, debemos contemplar la aportación del buen funcionamiento del sistema de pagos internacional, la mejora en las comunicaciones, sobre todo marítimas, la ventaja que para las transacciones comerciales significó el telégrafo y la expansión comercial que comenzaba a aportar productos comerciales, al mismo tiempo que demandaba maquinaria y manufacturas para equipar los nuevos asentamientos. Desde el punto de vista  de la política comercial, la visión que hemos dado es válida para Europa. EEUU estuvo a contracorriente de los europeos.
3.      Los movimientos internacionales de factores de producción

El resultado del comercio es la homogeneización de los precios al nivel más bajo imposible. Otro modo de conseguir los mismos efectos es mediante la movilidad de los factores.

3.1  La gran emigración europea
Como mínimo 44 millones de personas abandonaron Europa definitivamente hacia otros continentes a lo largo del siglo que va desde 1815 hasta 1914. Como ya hemos apuntado, en la historia de la humanidad no se ha dado ningún movimiento de población de semejante magnitud. Su impacto no se tiene que calibrar solo por el número de emigrantes, sino también por su descendencia: la emigración del siglo XIX europeizó gran parte del mundo.
3.1.1        Volumen, origen y destino de la emigración
La emigración fue un proceso acelerado.
El resultado es que a lo largo del periodo 1821-1915, un 36% de los emigrantes salieron de Gran Bretaña y un 18% de Italia. Alemania, Austria-Hungría y la península ibérica participaron en aproximadamente un 10%  cada uno. El destino es mucho más concentrado: un 60% de los emigrantes europeos acabaron en EEUU. El resto de destinos, como Argentina, Canadá o Australia y Nueva Zelanda no llegaba al 10% cada uno.
La primera gran oleada de emigración en EEUU se produjo en los años 1844-1854; la mayoría de los recién llegados eran irlandeses, que huían del hambre causada por el pudrimiento de la patata. Una segunda oleada importante de emigración, tanto británica como alemana, coincide con la Guerra de Secesión. Mientras tanto crece con fuerza la emigración italiana y la de la Europa meridional y oriental, que a partir de 1900 apretaban más de la mitad del total de emigrantes.
Junto con la emigración europea hubo una emigración africana forzada. A pesar de la prohibición del comercio de esclavos, éste se continúo practicando teniendo como destino los estados del sur de EEUU, las colonias españolas del Caribe (Cuba y Puerto Rico) y Brasil.

3.1.2        Causas y consecuencias de la emigración
Expulsión económica: campesinos sin tierra o bien obreros sin trabajo, como resultado de dos fenómenos: el crecimiento demográfico y le cambio tecnológico. Hay una masa dispuesta a emigrar, pero lo que lleva a tomar la decisión de partir, el factor activo, es la atracción, la esperanza de una vida mejor, incluso el enriquecimiento; se trata de gente con dificultades para mantener el nivel de vida al que estaban acostumbrados, pero con la capacidad de reunir unos ahorros que les permita pagar el billete y realizar unos gastos mínimos en el país de destino.
La posibilidad de disponer de tierra propia o de obtener trabajo con salarios más elevados, que no estarían a su alcance en el país de origen. Aunque la industrialización fue durante mucho tiempo una gran fuente de demanda de trabajo, hay que tener en cuenta que para un campesino resulta generalmente preferible la idea de reproducir sus formas de vida, aunque sea en otro continente, a la de cambiar de trabajo, aunque fuera más cerca.
El abaratamiento y la mejora del transporte comienza dentro del propio país, cuando se puede disponer de ferrocarriles hacia los puertos de embarque. Sin embargo, fue facilitado sobre todo por la introducción de los barcos de vapor, que acortaban la duración del viaje, lo abarataban y mejoraban sus condiciones.
La ultima ventaja importante en este sentido fue la creación de líneas de navegación regulares que, puesto que necesitaban pasajeros para hacer rentables sus viajes, favorecieron la emigración difundiendo los precios, las condiciones del viaje y las fechas de salida y llegada de los barcos.
Las consecuencias de la emigración fueron favorables, tanto para Europa como para los países de destinación. En Europa, los efectos principales fueron la disminución de la presión sobre la tierra. Secundariamente, la emigración permitió también una mejora de los salarios industriales y de la economía en general. Para los países de inmigración, los beneficios procedían de explotación de la tierra y de la inversión de capitales, que solo era posible disponiendo de mano de obra suficiente.
Sin embargo, el exceso de inmigración puede provocar un retroceso relativo de los salarios de los trabajadores no especializados.

Nota:

El patrón oro es un sistema monetario que fija el valor de la unidad monetaria en términos de una determinada cantidad de oro. El emisor de la divisa garantiza que pueda dar al poseedor de sus billetes la cantidad de oro consignada en ellos

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