El sistema
Internacional de los pagos: el patrón oro
El comercio internacional es una
importante prolongación del principio de la especialización del trabajo que ya
se aplicaba a nivel nacional, que aumenta la productividad global del sistema económico
mundial, haciendo más eficiente el uso de los recursos. La prescripción de los
economistas ha sido siempre la de dejar libre al comercio, aunque según la
historia del capitalismo industrial, se observa que ningún país de una cierta
dimensión se ha industrializado nunca practicando un total librecambismo (ni
siquiera Gran Bretaña que, finalizada su revolución, adoptó el librecambismo en
la década de 1840). Los países más grandes eran los más proteccionistas y entre
los pequeños sólo Portugal adoptaba estas medidas. La conclusión fue que un
proteccionismo elevado sólo tiene efectos negativos, mientras que las teorías
más modernas del comercio estratégico proporcionan alguna justificación a una
protección moderada y temporal, acompañada por un refuerzo de la capacidad
competitiva. Si el comercio internacional tuvo, pues, aquella fenomenal
expansión antes ilustrada, también los factores de producción, trabajo y
capital adquirieron una movilidad internacional mucho mayor.
Trabajo: los flujos migratorios a
principios del siglo XIX eran de poco más de dos millones de personas, que
pasaron a 10,5 millones en la primera década del siglo XX. Destacamos la baja emigración
francesa, la inflexión alemana comienzos de siglo (debido a la tardía
industrialización) y la gran emigración de España, Rusia e Italia.
Las metas eran en parte países
europeos ya adelantados, pero en gran medida era América (EE.UU. principalmente)
y Australia. Los efectos de esta emigración fueron una convergencia en los
salarios y en las rentas entre los países de emigración y los países de
inmigración.
Movimientos de Capital: a lo
largo del siglo XIX muchas economías se hicieron más dinámicas, las bolsas se
ampliaron, nacieron las primeras multinacionales y los flujos de capital a
largo plazo aumentaron sustancialmente.
Es con la extraordinaria
ampliación de los mercados internacionales de bienes, trabajo y de las finanzas
cuando nace la economía internacional y su balanza de pagos (que confronta
todos los pagos que deben efectuarse al exterior con los pagos recibidos del
exterior) que mide la situación del país. Se pretende lograr una situación de
equilibrio en detrimento de las situaciones de superávit y de déficit que se
regularan mediante ajustes.
El Patrón Oro
La economía internacional se hizo posible
gracias a la generalización de un sistema monetario internacional: Gold
standard (patrón oro). Algunos países usaban el oro y la plata
(bimetálicos), mientras que otros sólo el oro (mono metálicos).
El inicio de este patrón se da
con Isaac Newton cuando fijó el precio del oro en 3 libras, 17 chelines y 10,5
peniques. Aunque originalmente circulaban monedas metálicas, las prácticas
bancarias con letras de cambio, libranzas y billetes de banco relegaron la
función del metal a la de “reserva”, aunque manteniendo el derecho de
convertibilidad del papel moneda en metal precioso, que servía para impedir la
emisión excesiva, a una paridad fijada, que debía mantenerse igual a un
múltiplo establecido primero por la costumbre y después por la ley, respecto de
la “reserva” de metal precioso.
Al tratarse de un sistema
fiduciario y, dado que no existía suficiente metal en reserva para convertir todos
los billetes de banco en circulación, el sistema se basaba en la correcta
aplicación de las reglas del juego, ya que en caso contrario se
producía una afluencia de público a las ventanillas de los bancos para efectuar
la conversión, lo cual colapsaba todo el sistema y provocaba su salida de la
convertibilidad. Éste régimen produjo un mecanismo automático de
reajuste internacional de los desequilibrios de las balanzas de pagos, de
manera que se mantuvieran fijos los cambios entre las diversas monedas.
El patrón oro a nivel
internacional funciona de la siguiente manera: cuando en un país las cosas no marchan
demasiado bien y aparece un déficit en la balanza de pagos, la consecuencia
inmediata es que el país debe devaluar su propia moneda (*Anexo tema). El país
con un déficit en la balanza de pagos sufrirá una disminución de sus reservas
de oro (salida de oro). Con una reserva menor, el país debe reducir la circulación
de papel, con una restricción del crédito y un aumento del tipo de interés.
Estas maniobras reducirán la demanda interna (también la de las importaciones),
disminuirán los precios mientras que tipos de interés más altos atraerán
capitales del exterior. Esto llevaba a reequilibrar la balanza de pagos y a impedir
la devaluación efectiva de la moneda.
El mecanismo funciona también a
la inversa, para reequilibrar una balanza de pagos con superávit, que
experimenta una entrada de oro y una expansión de la circulación de papel, que
lleva a la reaparición de la carga del reajuste entre países con déficit y
países con superávit. Los países con superávit a veces preferían aumentar sus
reservas y por tanto no observaban las reglas del juego, evitando la
ampliación de la circulación monetaria y creando mayores dificultades a países
con déficit, esto es denominado esterilización del oro.
El motivo por el que este sistema
no se ha mantenido es porque se requiere que la economía internacional no se
vea alterada por acontecimientos traumáticos... Los períodos donde ha estado
vigente han sido en períodos de gran estabilidad internacional.
El oro tiene su mercado y, cuando
éste es escaso su precio tiende a aumentar, y lo contrario sucede cuando es
abundante. Lo cierto es que las minas de oro son limitadas. Un sistema de
patrón oro no mantiene fijos los niveles de precios:
-Cuando se produce un escaso
aumento del oro, aunque el dinero en circulación aumenta poco y al mismo
tiempo, las actividades económicas aumentan, se produce deflación.
-Cuando se produce una fuerte
entrada de oro (el dinero en papel aumenta más que las actividades económicas),
el nivel de precios producía inflación.
Conclusiones:
a) Como la deflación no favorece
la actividad económica, la escasez de oro que el gran aumento de las actividades
económicas hacía inevitable fue vista como un factor limitativo inútil que, al
causar la deflación, interfería negativamente en las actividades económicas.
b) La necesidad de una disciplina
“externa” para impedir la inflación excesiva se revalorizó notablemente, gracias
a los mejores conocimientos y la mejor corrección de las autoridades monetarias
de los países relevantes. Se comprendió que era posible mantener las
condiciones de estabilidad de los cambios también sin el oro. La
estabilidad viene ligada a las decisiones de política económica y al
funcionamiento del sistema económico internacional, del que la moneda es un
instrumento, en una cadena de acciones y reacciones, y no la causa.
El Los efectos del colonialismo en los países
de origen
El colonialismo es un fenómeno que ha
tenido múltiples dimensiones: la aventura de nuevos descubrimientos
geográficos, el impulso a la conversión religiosa de nuevas poblaciones, el
deseo de disponer de nuevas tierras para el asentamiento, el orgullo de
difundir la propia cultura, la necesidad de controlar zonas estratégicas...
Las escasas informaciones
disponibles sobre las inversiones de capital revelan que éstas se encuentran
relacionadas con el comercio. Gran Bretaña era la única nación que ya en
vísperas de la primera guerra mundial tenía unos fuertes vínculos con las
colonias, mientras que Francia y Japón los consolidaron en el período de
entreguerras. Por tanto, el campo se limitaba a muy pocos países, de los que de
sólo uno, gran Bretaña, poseemos análisis cuantitativos rigurosos basados en un
esquema coste beneficio. Como las colonias suponían un coste, para comprender
si hubo beneficios, éstos han de calcularse en términos netos.
La cuestión es relevante sobre
todo en el caso inglés, dada la fuerte implicación de la estructura económica
de la metrópoli en las colonias. Muchos han destacado que la excesiva
insistencia en la industria inglesa en producciones de la primera revolución
industrial, que causó el declive del liderazgo inglés tiene que relacionarse
justamente con la disponibilidad de mercados coloniales para estos productos,
incluso antes de la primera guerra mundial.
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