miércoles, 5 de marzo de 2014

El sistema internacional de pagos: El patron oro

El sistema Internacional de los pagos: el patrón oro


El comercio internacional es una importante prolongación del principio de la especialización del trabajo que ya se aplicaba a nivel nacional, que aumenta la productividad global del sistema económico mundial, haciendo más eficiente el uso de los recursos. La prescripción de los economistas ha sido siempre la de dejar libre al comercio, aunque según la historia del capitalismo industrial, se observa que ningún país de una cierta dimensión se ha industrializado nunca practicando un total librecambismo (ni siquiera Gran Bretaña que, finalizada su revolución, adoptó el librecambismo en la década de 1840). Los países más grandes eran los más proteccionistas y entre los pequeños sólo Portugal adoptaba estas medidas. La conclusión fue que un proteccionismo elevado sólo tiene efectos negativos, mientras que las teorías más modernas del comercio estratégico proporcionan alguna justificación a una protección moderada y temporal, acompañada por un refuerzo de la capacidad competitiva. Si el comercio internacional tuvo, pues, aquella fenomenal expansión antes ilustrada, también los factores de producción, trabajo y capital adquirieron una movilidad internacional mucho mayor.
Trabajo: los flujos migratorios a principios del siglo XIX eran de poco más de dos millones de personas, que pasaron a 10,5 millones en la primera década del siglo XX. Destacamos la baja emigración francesa, la inflexión alemana comienzos de siglo (debido a la tardía industrialización) y la gran emigración de España, Rusia e Italia.
Las metas eran en parte países europeos ya adelantados, pero en gran medida era América (EE.UU. principalmente) y Australia. Los efectos de esta emigración fueron una convergencia en los salarios y en las rentas entre los países de emigración y los países de inmigración.
Movimientos de Capital: a lo largo del siglo XIX muchas economías se hicieron más dinámicas, las bolsas se ampliaron, nacieron las primeras multinacionales y los flujos de capital a largo plazo aumentaron sustancialmente.
Es con la extraordinaria ampliación de los mercados internacionales de bienes, trabajo y de las finanzas cuando nace la economía internacional y su balanza de pagos (que confronta todos los pagos que deben efectuarse al exterior con los pagos recibidos del exterior) que mide la situación del país. Se pretende lograr una situación de equilibrio en detrimento de las situaciones de superávit y de déficit que se regularan mediante ajustes.

 El Patrón Oro

 La economía internacional se hizo posible gracias a la generalización de un sistema monetario internacional: Gold standard (patrón oro). Algunos países usaban el oro y la plata (bimetálicos), mientras que otros sólo el oro (mono metálicos).
El inicio de este patrón se da con Isaac Newton cuando fijó el precio del oro en 3 libras, 17 chelines y 10,5 peniques. Aunque originalmente circulaban monedas metálicas, las prácticas bancarias con letras de cambio, libranzas y billetes de banco relegaron la función del metal a la de “reserva”, aunque manteniendo el derecho de convertibilidad del papel moneda en metal precioso, que servía para impedir la emisión excesiva, a una paridad fijada, que debía mantenerse igual a un múltiplo establecido primero por la costumbre y después por la ley, respecto de la “reserva” de metal precioso.
Al tratarse de un sistema fiduciario y, dado que no existía suficiente metal en reserva para convertir todos los billetes de banco en circulación, el sistema se basaba en la correcta aplicación de las reglas del juego, ya que en caso contrario se producía una afluencia de público a las ventanillas de los bancos para efectuar la conversión, lo cual colapsaba todo el sistema y provocaba su salida de la convertibilidad. Éste régimen produjo un mecanismo automático de reajuste internacional de los desequilibrios de las balanzas de pagos, de manera que se mantuvieran fijos los cambios entre las diversas monedas.
El patrón oro a nivel internacional funciona de la siguiente manera: cuando en un país las cosas no marchan demasiado bien y aparece un déficit en la balanza de pagos, la consecuencia inmediata es que el país debe devaluar su propia moneda (*Anexo tema). El país con un déficit en la balanza de pagos sufrirá una disminución de sus reservas de oro (salida de oro). Con una reserva menor, el país debe reducir la circulación de papel, con una restricción del crédito y un aumento del tipo de interés. Estas maniobras reducirán la demanda interna (también la de las importaciones), disminuirán los precios mientras que tipos de interés más altos atraerán capitales del exterior. Esto llevaba a reequilibrar la balanza de pagos y a impedir la devaluación efectiva de la moneda.
El mecanismo funciona también a la inversa, para reequilibrar una balanza de pagos con superávit, que experimenta una entrada de oro y una expansión de la circulación de papel, que lleva a la reaparición de la carga del reajuste entre países con déficit y países con superávit. Los países con superávit a veces preferían aumentar sus reservas y por tanto no observaban las reglas del juego, evitando la ampliación de la circulación monetaria y creando mayores dificultades a países con déficit, esto es denominado esterilización del oro.
El motivo por el que este sistema no se ha mantenido es porque se requiere que la economía internacional no se vea alterada por acontecimientos traumáticos... Los períodos donde ha estado vigente han sido en períodos de gran estabilidad internacional.
El oro tiene su mercado y, cuando éste es escaso su precio tiende a aumentar, y lo contrario sucede cuando es abundante. Lo cierto es que las minas de oro son limitadas. Un sistema de patrón oro no mantiene fijos los niveles de precios:
-Cuando se produce un escaso aumento del oro, aunque el dinero en circulación aumenta poco y al mismo tiempo, las actividades económicas aumentan, se produce deflación.
-Cuando se produce una fuerte entrada de oro (el dinero en papel aumenta más que las actividades económicas), el nivel de precios producía inflación.

Conclusiones:
a) Como la deflación no favorece la actividad económica, la escasez de oro que el gran aumento de las actividades económicas hacía inevitable fue vista como un factor limitativo inútil que, al causar la deflación, interfería negativamente en las actividades económicas.
b) La necesidad de una disciplina “externa” para impedir la inflación excesiva se revalorizó notablemente, gracias a los mejores conocimientos y la mejor corrección de las autoridades monetarias de los países relevantes. Se comprendió que era posible mantener las condiciones de estabilidad de los cambios también sin el oro. La estabilidad viene ligada a las decisiones de política económica y al funcionamiento del sistema económico internacional, del que la moneda es un instrumento, en una cadena de acciones y reacciones, y no la causa.




 El Los efectos del colonialismo en los países de origen

 El colonialismo es un fenómeno que ha tenido múltiples dimensiones: la aventura de nuevos descubrimientos geográficos, el impulso a la conversión religiosa de nuevas poblaciones, el deseo de disponer de nuevas tierras para el asentamiento, el orgullo de difundir la propia cultura, la necesidad de controlar zonas estratégicas...
Las escasas informaciones disponibles sobre las inversiones de capital revelan que éstas se encuentran relacionadas con el comercio. Gran Bretaña era la única nación que ya en vísperas de la primera guerra mundial tenía unos fuertes vínculos con las colonias, mientras que Francia y Japón los consolidaron en el período de entreguerras. Por tanto, el campo se limitaba a muy pocos países, de los que de sólo uno, gran Bretaña, poseemos análisis cuantitativos rigurosos basados en un esquema coste beneficio. Como las colonias suponían un coste, para comprender si hubo beneficios, éstos han de calcularse en términos netos.
La cuestión es relevante sobre todo en el caso inglés, dada la fuerte implicación de la estructura económica de la metrópoli en las colonias. Muchos han destacado que la excesiva insistencia en la industria inglesa en producciones de la primera revolución industrial, que causó el declive del liderazgo inglés tiene que relacionarse justamente con la disponibilidad de mercados coloniales para estos productos, incluso antes de la primera guerra mundial.


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