Tema
2: Revolución Industrial
1
El proceso de industrialización
1.1 El crecimiento económico moderno
La
característica más destacada de la evolución económica del mundo en los dos últimos
siglos ha sido el crecimiento económico sostenido. Nunca en épocas anteriores
se había producido un crecimiento de tal magnitud y duración. Dicho crecimiento
ha sido tanto extensivo como intensivo. El crecimiento económico extensivo se
caracteriza por el incremento de la producción total mientras que el
crecimiento económico intensivo también se caracteriza por la producción por
habitante. El crecimiento económico de los últimos 200 años ha transformado
completamente las condiciones de vida de la humanidad entera. Se puede
comprobar que, respecto a la época preindustrial, el crecimiento de los siglos
XIX y XX ha sido mucho más intenso y ha comportado una mejora sustancial de la
producción por habitante. En países más avanzados, la producción se ha
multiplicado por 80. Este hecho ha propiciado un incremento más que notable de
la población. El PIB per cápita se ha multiplicado por 16 en los últimos 200
años.
Esta
transformación no se ha producido de manera regular en el tiempo ni ha afectado
con la misma intensidad a todos los países. Justamente, una de las características
del crecimiento económico contemporáneo es que está estrechamente vinculado a
la industrialización. El crecimiento ha sido más precoz y globalmente más
intenso en los países de la Europa Occidental y aquellos que han sido poblados
mayoritariamente por emigrantes de Europa del Norte. Las otras zonas se fueron
incorporando al crecimiento intensivo con tasas significativas a partir del
SXIX y, en el caso de Asia y de África, bien entrado el SXX. A principios del
SXIX había notables diferencias de desarrollo entre las diferentes zonas. Las
consecuencias más notables del diferente impacto del crecimiento económico ha
sido un incremento de la distancia entre países ricos y países pobres. Eso no
significa que los países pobres no hayan mejorado su situación sino que los
ricos lo han hecho más rápidamente. Como indican las cifras, si hacia 1820 la
Europa occidental tenía poco más del triple de producto por habitante que África
actualmente es e 13 a 1. El crecimiento económico de los países asiáticos ha
sido muy intenso y han logrado acortar distancias y, en algún caso, alcanzar el
nivel de los países occidentales más avanzados. Los países con niveles más
bajos de producto por habitante concentran la mayor parte de la población del
planeta, de modo que la distribución de la población mundial, tiende a ser cada
vez más desigual. Esta distribución desigual de la renta y de la riqueza y la
distancia entre ricos y pobres sería aun más acusada si en vez de comparar continentes
comparamos países concretos.
Si
el crecimiento de estos dos últimos siglos no ha sido equilibrado
territorialmente, tampoco ha sido constante, ni si quiera en los países más
avanzados. Durante el SXIX, la expansión económica de estos países fue más o
menos regular, aunque más intensa en la segunda mitad que en la primera. Ello
no quiere decir que en este periodo no hubiera fases de desaceleración o de
crecimiento lento, que para algunos países como Gran Bretaña fueron muy
significativas. La Primera Guerra Mundial interrumpió este proceso de
crecimiento y abrió un periodo de inestabilidad, que tuvo su punto culminante
en los primeros años de la década de 1930, cuando una fuerte crisis (La Gran
Depresión) sacudió la economía mundial, provocando un atraso profundo del que
muchos países aun no se habían recuperado al estallar la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945). Una vez finalizada la conflagración, se da la fase de crecimiento
más intenso de la historia contemporánea, la época dorada de la economía. Las
tasas de crecimiento se situaron en niveles tres veces superiores a las de las
fases más expansivas del SXIX. Este periodo se detendría en 1973 con la primera
crisis del petróleo. En las ultimas décadas, el crecimiento de la economía de
los países occidentales ha sido más lento y ha habido varias fases de
estancamiento y de expansión, mientras se iniciaba una profunda transformación tecnológica
y organizativa que aun continua. Dentro del marco de estas grandes fases, cada
país ha experimentado su propia dinámica, marcada por las condiciones que
posibilitan el crecimiento y determinan su intensidad son muy complejas y
responden tanto a factores de carácter general como a factores específicos de
cada zona o país.
1.2 Las instituciones y el cambio técnico
Hay
dos elementos básicos en la evolución del crecimiento económico: las
instituciones y el cambio técnico. Las instituciones ofrecen a un marco más o
menos favorable al desarrollo mientras que el cambio técnico aporta las
innovaciones que hacen posible la mejora de la productividad de los factores de
la producción. Los economistas utilizan el término instituciones para referirse
al marco mental, social y legal en el que se desarrollan las actividades
económicas. Los principales aspectos institucionales que deben tenerse encuentra
son las mentalidades, las costumbres y el marco social que definen las restricciones
dentro de los cuales los agentes económicos deben tomar las decisiones. En
cuanto mejor definidos y mayores defendidos están los derechos de propiedad
individuales más posibilidades habrán de alcanzar un crecimiento económico
sostenido. Las instituciones son permanentes, aunque no inmutables.
El
otro factor básico de crecimiento es el cambio técnico. Schumpeter fue el
primero en poner de manifiesto que los inventos no son por sí mismo un factor
económico sino que debemos distinguir entre el conocimiento científico (el
invento) y la ampliación tecnológica de este conocimiento a la producción (la
innovación). Para que un invento se convierta en una innovación, era necesaria
la decisión del empresario. Naturalmente, la situación económica general puede
crear incentivos para que empresarios arriesgados y emprendedores decidan
invertir en una innovación tecnológica. Eso explicaría el fenómeno de que las
grandes innovaciones aparezcan concentradas en relativamente pocos años en momentos en los que el paradigma
tecnológico anterior comienza a agotarse. Estas oleadas de innovación marcan
las grandes etapas del crecimiento económico contemporáneo.
1.2.1
El
estado y las formas de propiedad
Aunque parte importante del cambio institucional
depende de cambiar en la mentalidad y en la manera de entender el mundo de las
personas que forman una sociedad, la formalización y la imposición de los
cambios procede de la sanción legal. El cambio mental y social que supone la
industrialización fue en parte producto y en parte causa de una profunda
transformación en la organización jurídica y política de las sociedades. Las
interrelaciones entre el cambio económico y el cambio institucional son
numerosas y profundas. La introducción en nuevas técnicas, la forma de trabajo
en la fábrica o en la financiación de grandes infraestructuras con el
ferrocarril no habrían sido posible sin las importantes transformaciones en el
ordenamiento legal. De modo inverso también es verdad que los cambios en las
formas de gobierno y en la propia legislación no se habrían producido si los
cambios económicos no hubiesen dado más influencia y poder a grupos sociales
más vinculados a las innovaciones. El ritmo que adopto las transformaciones del
marco institucional no fueron iguales en todos los países.
Las características principales
podrían ser agrupadas en dos ámbitos:
a) Derechos
ciudadanos y sistema político
b) Libertad
de empresa y redefinición de los derechos de propiedad
2
La
Revolución Industrial
2.1 ¿Qué entendemos por Revolución
Industrial?
La
Revolución Industrial es el inicio de un tipo de crecimiento nuevo y
autosostenido a causa del uso de nuevas materias primas y nuevas formas de
energía y de aplicación de innovaciones técnicas y organizativas en todos los
sectores económicos. Esta transformación fue históricamente rápida (1760-1830),
localizada en Gran Bretaña, concentrada en pocos procesos industriales
relacionados con el comercio exterior y preparada y sostenida por el
crecimiento agrario y el apoyo del poder
del estado. La Revolución Industria debe entenderse como un proceso. La
innovación de la Revolución Industrial suele asociarse al trabajo en la fábrica,
la energía de vapor y un uso intensivo de capital. La Revolución Industrial fue
mucho más que una revolución técnica; fue una revolución económica con
importantes efectos sociales y políticos que hicieron de ella una revolución
global. El resultado fue la primera y más completa transición del feudalismo al
capitalismo.
La
Revolución Industrial favoreció el predominio de un nuevo modo de producción,
el capitalismo, y de nuevas formas de organización social. La característica
principal de la Revolución Industrial es la mejora de productividad provocada
por las sucesivas innovaciones tecnológicas aplicadas de forma masiva en una
organización de fábrica. Todo ello significa que el factor capital, la
inversión en maquinas, edificios y materias primas adquieren mayor importancia
que el factor trabajo: el ritmo de la producción ya no lo marca el hombre sino
la maquina. El resultado a largo plazo fue una transformación radical de las
estructuras económicas y sociales. La sociedad industrial se diferencia de la
anterior jocosidad agrícola en todos los niveles.
La
Revolución Industrial comienza afectando a unos pocos procesos y a unos pocos productos.
Aunque la productividad en los nuevos procesos era elevada, estos tenían una
limitada capacidad de transformación global de la economía: La Revolución
Industrial es un proceso de cambio técnico generador de crecimiento
macroeconómico.
2.2 Los condicionantes de la Revolución
Industrial
El
principal condicionante de la Revolución Industrial es la transformación
agraria. La capacidad de la agricultura británica para alimentar una población
creciente, alejando así el techo maltusiano, y para dejar que hombres y
capitales se trasladaron a la ciudad y a la industria facilitaron el
crecimiento industrial.
De
igual importancia es la tradición manufacturera. Gran Bretaña fue un país
precozmente industrializado gracias a la difusión de la industria rural. Las
primeras etapas de la industrialización no son más que la culminación del
proceso de protoindustralización, la aplicación de las maquinas a algunos
procesos de la industria textil. Sin los conocimientos técnicos de la industria
manufacturera no habría sido posible inventar y hacer funcionar las primeras
maquinas, que no hacían más que imitar las acciones humanas, mecanizándolas y
haciéndolas, por lo tanto, mas rápidas, mas iguales y exentas de cansancio.
La
existencia de un mercado previo, ampliaba a medid a que la oferta permita poner
a la venta más cantidad de bienes a mejor precio, es un condicionante
importante para el inicio de la Revolución Industrial y para los procesos de
imitación posteriores. El comercio exterior y las colonias representan una ampliación
al comercio interior. Además, son importantes como fuentes de materias primas y
también como mercado manufacturero, el comercio es importante como elemento
previo a la industrialización.
El
último condicionante de la aparición de la Revolución Industrial es el Estado.
Dependiendo de cuál sea la organización estatal y su política económica, puede constituir
una ayuda o un obstáculo al proceso de industrialización. En el caso de Gran
Bretaña, tras la Revolución Gloriosa (1688), la organización del estado era
diferente y más moderna que la de los países competidores, sobre todo por el
hecho de tener una mejor especificación de los derechos de propiedad y en la
eliminación de las regulaciones de la actividad económica. Todo esto hacía que
el mercado británico se acercase más al libre mercado. Asimismo, los impuestos,
controlados por el parlamento, eran más bajos.
2.3 Innovaciones técnicas y
transformaciones económicas
Los
inventos se produjeron y especialmente se aplicaron en el lugar y en el momento
en el que las condiciones económicas eran favorables. El núcleo de la
Revolución Industrial es la innovación tecnológica. El progreso técnico tiende
a producirse en los sectores más activos de la producción y suele ser
discontinuo y arracimado. El progreso técnico se produce por la aparición de un
conjunto de macroinventos que originan un flujo de microinventos.
Los
macroinventos son ideas radicalmente nuevas que producen un fuerte impacto en
la producción y que estimulan la inversión a causa de los beneficios que
proporcionan, pero que tienen un rendimiento económico progresivamente
decreciente. Los microinventos son las mejoras que se añaden a un macroinvento
para aumentar sus prestaciones o adaptarlo a otro sector productivo. La combinación
de macroinvento y microinvento provoca un crecimiento autosostenido de la renta
per cápita. Los macroinvento son escasos y tienden a generar, a la vez, un
incremento de la productividad en un proceso determinado y cuellos de botellas
en otros procesos relacionados. Microinvento y macroinventos requieren un
crecimiento precioso del proceso que se quiere mecanizar o mejorar, de modo que
cuanto más se difunda el uso de una maquina, mayores son las posibilidades de
que genere innovaciones.
Existen
3 formas principales de innovación.
1
Learning by doing (aprender a través de
la practica): Los constructores de maquinas van introduciendo pequeñas
innovaciones.
2
Learning by using (aprender a través del
uso): Los obreros que usan una maquina introducen pequeños cambios de cualquier
tipo.
3
Learning by learning (aprender a través
del aprendizaje): hace referencia a la investigación aplicada
Las dos primeras formas
de aprendizaje explican porque las innovaciones se producen en espacios
geográficos concretos y en el entorno de sectores de producción concretos y
porque la fabrica es importante en este proceso. Las principales innovaciones
tuvieron lugar en los campos de la producción.
Los cambios en la
producción consisten en la sustitución de la actividad humana por la de la
maquina en la fabricación de los productos (maquinismo), en la aplicación
masiva de energía producida para mover las maquinas y para el transporte y en
la utilización de materias primas. El maquinismo permite un incremento masivo
de la producción y de la productividad, con lo cual los costes de producción se
recuden considerablemente.
Con la Revolución
Industrial, la energía característica es inorgánica y generada por el hombre
allí donde quiere, cuando quiere y, con ciertos límites, en las cantidades y
potencia que quiere, a partir de la transformación de la energía calorífica del
carbón en energía cinética de vapor. Posteriormente se irá introduciendo el uso
de nuevas fuentes y formas de energía y de nuevos motores energéticos. El
conjunto de cambios en el uso de la energía como consecuencia de la Revolución
Industrial puede esquematizarse de la siguiente manera.
-Fuentes de energía: Carbón
(SXVIII); gas (1810); petróleo (1860); fusión del átomo (1965)
- Fuentes de energía: vapor,
electricidad, explosión…
-Motores: Máquina de
vapor (1770), motor eléctrico (1870), motor de explosión interna (1880).
Sin abandonar el uso de
materias primas orgánicas, la industrialización se caracteriza por el uso de
materias primas inorgánicas, directamente o transformadas. Dos son las
consecuencias principales: hacer que la tierra no tenga que producir todo lo
necesario para la vida humana y asegurar un flujo mucho más constantes de
productos y energía. Los sectores afectados por estos cambios en el momento de
la Revolución Industrial fueron básicamente 3: el sector textil algodonero, el
siderúrgico y el energético. Hay dos sectores que más se suelen olvidar pero
que también son de gran importancia, aunque sus transformaciones o el volumen
de su producción no fueron tan revolucionarios: la minería y la industria
química.
2.4 Un crecimiento moderno y desigual
La
Revolución Industrial no es más que el momento de arranque del crecimiento auto
sostenido. Durante los años de la Revolución Industrial, el crecimiento de la
renta per cápita no fue demasiado espectacular. El crecimiento de la época de
la Revolución Industrial fue moderada y desigual, las tasas de crecimiento en
Gran Bretaña fueron sorprendentes por su moderación: entre 1760 y 1801 el
crecimiento del PNB era del 1,4% anual, aunque per cápita se reducía al 0,2%.
Ello se explica por el hecho de que la Revolución Industrial solo se produjo en
unas pocas regiones y en unos pocos procesos. Desde las primeras innovaciones
la Revolución Industrial representa un cambio radical respecto a la etapa
anterior aunque algunos autores niegan la validez del concepto de Revolución
Industrial hasta bien entrado el SXIX.
Las
cifras disponibles demuestran asimismo que el crecimiento fue sobre todo
extensivo: dependían en un 60% del incremento de los factores de producción y
en un 40% del crecimiento atribuible a la nueva tecnología. El crecimiento es
muy superior en los sectores afectados por la industrialización como es el caso
del algodón. De hecho, el crecimiento de la productividad suele concentrarse en
unos pocos sectores, que vendían gran parte de su producción en los mercados
exteriores. La producción se fue mecanizando progresivamente, el sector
industrial tradicional y el revolucionario convivieron durante mucho tiempo,
los dos sectores están muy relacionados, especialmente en tres aspectos:
1
Mecanización y trabajo artesano
coexisten largamente en las mismas industrias
2
Una parte del crecimiento del sector
artesanal se debe al crecimiento del sector modernizado
3
Toda la economía se vio favorecida por
los cambios sustanciales que paralelamente a la innovación industrial
experimentaron los sectores comercial y financiero.
2.5 Trabajo, capital y empresarios en
la Revolución Industrial
El
cambio económico se puede llegar a desglosar en dos elementos: las variaciones
en la cantidad de factores de producción utilizados y las transformaciones en
la manera de utilizarlo. Tanto el trabajo como el capital fueron utilizados en
una cantidad y una intensidad mayores.
2.5.1
El
factor trabajo
El trabajo es un factor abundante a
comienzos de la Revolución Industrial. La población agraria inglesa continúo
creciendo durante la Revolución Industrial. La mano de obra no era escasa,
aunque más que la cantidad lo que interesa es su adaptación a la actividad
industrial. En ese sentido, la amplia proporción de la población ocupada
anteriormente en los sectores textil y siderúrgico aportaba el personal y la
experiencia necesarios. Los mismos trabajadores pasaban de trabajar a mano a
trabajar en maquinas. El problema se había podido producir con el crecimiento
posterior, pero la destrucción del Putting out system en los sectores afectados
por la Revolución Industrial y el incremento de la población siempre proporcionaran
mano de obra suficiente, la prueba de ello es el mantenimiento de los salarios
bajos.
2.5.2
El
factor capital
Gran Bretaña era en el SXVIII un
país con capitales suficientes: su tasa de interés (3%) era la más baja de
Europa tras la holandesa. Esta acumulación de capital procedía básicamente de
las rentas agrarias, del comercio exterior y de la explotación colonial,
incluyendo el comercio de esclavos. El problema no era la falta de capitales,
sino su inversión, y en especial, su
inversión en el sector industrial. Durante la Revolución Industrial, gran parte
del capital se invertía de forma improductiva (guerra, construcción residencial,
ornamentación) o poco productiva (valores públicos, compra de tierras), aunque
una parte iba destinada a las nuevas empresas industriales y a otras empresas
que, como los canales y las carreteras de peaje tenían una gran rentabilidad
económica. Las características del factor capital durante la Revolución
Industrial se pueden resumir en los siguientes puntos
1 La Revolución Industrial se
inició con poco capital, las primeras maquinas eran relativamente baratas y la
expansión posterior se hizo más con la reinversión de beneficios que con
recursos en los mercados capitales
2
Durante la Revolución Industrial la tasa
de inversión se duplicó.
3
La relación entre capital fijo y capital
circulante varió notablemente en la economía preindustrial, la mayor parte del
capital era circulante, con la Revolución Industrial crecieron ambas formas de
capital.
4
Para todo el proceso de
industrialización o de crecimiento económico es muy importante el capital
social acumulado (puestos, escuelas, hospitales etc.) Gran Bretaña disponía de
todo ello a nivel países más avanzados.
2.5.3
El
papel del empresariado
Tanto las innovaciones técnicas
como el trabajo y el capital son factores de producción, aunque solo son
creativos si un empresario toma la decisión de invertir capital y tiempo en la
organización y en la comercialización de la producción. Se suele definir al
empresario como maximizado de beneficios en un contexto determinado. En
realidad, un buen empresario va más allá, modifica a su favor el contexto, las
limitaciones de partida. El empresario es un elemento esencial del progreso
económico que está siempre presente en todas las sociedades mínimamente
avanzadas. Para que una sociedad disponga de un empresariado suficiente y de
calidad debe disponer de una mínima capacidad de ahorro repartida de forma no
excesivamente desigual y la actividad empresarial debe ser socialmente aceptada
y reconocida. Sin capacidad de ahorro muchos empresarios virtuales se ven
ahogados por la falta de capitales. Por otro lado, si el ambiente social no es
favorable los talentos empresariales se pueden desviar hacia otras actividades
socialmente mejor consideradas. La situación económica y social condiciona pues
la cantidad y la calidad del empresariado.
En el caso británico, el
empresariado se vio favorecido por un entorno político y económico caracterizado
por la expansión del mercado, tanto interior como exterior, la estabilidad
política, las victorias militares, la protección legal al comercio, las
manufacturas y una presión impositiva relativamente baja, tanto respecto a
otros países como al conjunto de población británica. Las características
comunes del empresario eran el conocimiento de mercado, el instinto de negocio,
el atrevimiento para invertir innovaciones, la moral del enriquecimiento y la
suerte.
2.6 Las consecuencias sociales de la
Revolución Industrial: el debate sobre los niveles de vida.
La
Revolución Industrial supone el inicio de una transformación en la producción y
también en las formas de vida de una parte creciente de la población. La
Revolución Industrial ofrece grandes posibilidades de crecimiento, de
enriquecimiento y de ascenso social y, por esa misma razón genera fuerte
desigualdades sociales. La principal consecuencia social de la Revolución
Industrial es la aparición de la clase obrera y dentro de ella del
proletariado, lo que caracteriza a la clase obrera y en especial al
proletariado es precisamente la conciencia de clase, la constatación de
pertenecer a una comunidad numerosa que solo dispone para subsistir de la
fuerza de sus brazos vendida a cambio de un salario, y el sentimiento de miseria,
más desgarrador ante el rápido enriquecimiento empresarial. La formación de la
conciencia de clase obrera fue también debida a una sumisión a la disciplina de
la fábrica. La cuestión de los niveles de vida en la clase obrera ha sido muy
discutida, se debe tener en cuenta que no generan la mayor parte del valor
añadido de la economía británica hasta después de 1850. Por lo tanto, su
impacto sobre los salarios y las condiciones de vida solamente podría ser
relativo. Además, los años de la Revolución Industrial fueron años de guerras y
de fuerte crecimiento de la población, factores que en un principio se deben
considerar como depresores del nivel de vida. En la época de la Revolución
Industrial la renta real de los trabajadores bajó o se mantuvo; tras el
restablecimiento de la paz (1815) los salarios crecieron aunque hasta el año
1850 existía un fuerte malestar social.
Como
resumen, creemos que se puede afirmar que hasta la segunda mitad del SXIX la
Revolución Industrial no tuvo potencia suficiente para ser determinante en la
evolución del nivel de vida británico. Por lo tanto, el proceso de
industrialización no puede considerarse el principal responsable de los cambios
en los niveles de vida. La Revolución Industrial dio oportunidades de trabajo y
de especialización a muchos obreros, aunque los niveles de vida aun era
extremadamente bajos en 1850, a pesar de ser superiores al resto de Europa en
la época.
3
El
proceso de industrialización: factores de producción e innovaciones
3.1 El ciclo demográfico moderno
El
ciclo demográfico antiguo se caracterizaba por las altas tasas de natalidad y
de mortalidad, la alta variabilidad de las tasas de mortalidad (picos de
mortalidad), la baja esperanza de vida al nacer y el crecimiento lento de la
población, frenados por los techos maltusianos o troncados por retrocesos
repentinos. Las características del ciclo demográfico moderno son casi
exactamente los contrarios: bajas tasas de mortalidad y natalidad, y elevada
esperanza de vida al nacer. El crecimiento de la población, muy fuerte al principio,
decae posteriormente y, por momentos y en países concretos puede llegar a ser
negativo.
La
disminución de la mortalidad comienza por la desaparición de las puntas de
mortalidad de epidemias, seguida del descenso de la mortalidad infantil y
posteriormente de la mortalidad adulta, con el consiguiente aumento de la
esperanza de vida al nacer y del volumen de la población. El aspecto más
decisivo parece que es el descenso de la mortalidad infantil. El descenso de la
mortalidad infantil se ha explicado por una mejor alimentación de la madre
durante el embarazo y por cambios en los hábitos de amamantamiento y
alimentación del bebé. La mortalidad adulta descendió gracias a la disminución
de las hambres como consecuencia del aumento de productividad agrícola y del
comercio así como también de la introducción del consumo de maíz y la patata.
La mejora de la alimentación depende
básicamente del crecimiento, lento pero continuo, de la producción agrícola y
de la mejora de la comercialización.
El
descenso de la natalidad se consigue por decisión voluntaria, mediante el uso
de prácticas y de métodos anticonceptivos o el aborto. El descenso de natalidad
produjo, durante el SXIX un crecimiento de la población a un ritmo impensable
en cualquier periodo histórico anterior. Así la población mundial en 1920 era
aproximadamente 8 veces la del comienzo de la era. Las diferencias entre el
ciclo demográfico antiguo y moderno se pueden observar comparando los aumentos
de población del SXVII (ciclo demográfico antiguo), XVIII (inicio de la transición)
y SXIX (ciclo demográfico moderno) en Europa y América con el ciclo demográfico
antiguo en África y Asia.
3.1.1
Factor
trabajo e industrialización
La conjunción del crecimiento de la
población y de la oferta de empleo en los sectores secundario y terciario,
generada por el proceso de industrialización, ha ido produciendo en todos los
países cambios importantes en la localización y en el empleo de la población.
La tendencia general es el paso del campo a la ciudad y del sector primario al
sector secundario o terciario.
Al principio de cualquier proceso
de industrialización se observa un crecimiento de la población ello se debe a:
1) Disminución
de la población que se mantenía subempleada en el campo
2) Al
incremento del empleo femenino e infantil
3) A
una distribución más constante del trabajo a lo largo de un año
4) Al
ritmo continuado exigido por la maquinaria
5) A
la prolongación de la jornada laboral facilitada por la iluminación artificial
3.2 Las transformaciones en la
agricultura
Juegan
un papel muy importante ya que el sector agrícola fue durante mucho tiempo el
sector predominante de la economía. Lo que marca la diferencia entre la
agricultura tradicional y moderna es la desaparición de barbecho. El aumento del factor tierra
permite cumplir a la agricultura con las 3 actividades necesarias: alimentar a
la población, liberar trabajo y capital a favor de la industria y ofrecer un
mercado para productos industriales.
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