miércoles, 5 de marzo de 2014

Tema 2. La Revolución Industrial

Tema 2: Revolución Industrial

1 El proceso de industrialización
1.1  El crecimiento económico moderno
La característica más destacada de la evolución económica del mundo en los dos últimos siglos ha sido el crecimiento económico sostenido. Nunca en épocas anteriores se había producido un crecimiento de tal magnitud y duración. Dicho crecimiento ha sido tanto extensivo como intensivo. El crecimiento económico extensivo se caracteriza por el incremento de la producción total mientras que el crecimiento económico intensivo también se caracteriza por la producción por habitante. El crecimiento económico de los últimos 200 años ha transformado completamente las condiciones de vida de la humanidad entera. Se puede comprobar que, respecto a la época preindustrial, el crecimiento de los siglos XIX y XX ha sido mucho más intenso y ha comportado una mejora sustancial de la producción por habitante. En países más avanzados, la producción se ha multiplicado por 80. Este hecho ha propiciado un incremento más que notable de la población. El PIB per cápita se ha multiplicado por 16 en los últimos 200 años.
Esta transformación no se ha producido de manera regular en el tiempo ni ha afectado con la misma intensidad a todos los países. Justamente, una de las características del crecimiento económico contemporáneo es que está estrechamente vinculado a la industrialización. El crecimiento ha sido más precoz y globalmente más intenso en los países de la Europa Occidental y aquellos que han sido poblados mayoritariamente por emigrantes de Europa del Norte. Las otras zonas se fueron incorporando al crecimiento intensivo con tasas significativas a partir del SXIX y, en el caso de Asia y de África, bien entrado el SXX. A principios del SXIX había notables diferencias de desarrollo entre las diferentes zonas. Las consecuencias más notables del diferente impacto del crecimiento económico ha sido un incremento de la distancia entre países ricos y países pobres. Eso no significa que los países pobres no hayan mejorado su situación sino que los ricos lo han hecho más rápidamente. Como indican las cifras, si hacia 1820 la Europa occidental tenía poco más del triple de producto por habitante que África actualmente es e 13 a 1. El crecimiento económico de los países asiáticos ha sido muy intenso y han logrado acortar distancias y, en algún caso, alcanzar el nivel de los países occidentales más avanzados. Los países con niveles más bajos de producto por habitante concentran la mayor parte de la población del planeta, de modo que la distribución de la población mundial, tiende a ser cada vez más desigual. Esta distribución desigual de la renta y de la riqueza y la distancia entre ricos y pobres sería aun más acusada si en vez de comparar continentes comparamos países concretos.
Si el crecimiento de estos dos últimos siglos no ha sido equilibrado territorialmente, tampoco ha sido constante, ni si quiera en los países más avanzados. Durante el SXIX, la expansión económica de estos países fue más o menos regular, aunque más intensa en la segunda mitad que en la primera. Ello no quiere decir que en este periodo no hubiera fases de desaceleración o de crecimiento lento, que para algunos países como Gran Bretaña fueron muy significativas. La Primera Guerra Mundial interrumpió este proceso de crecimiento y abrió un periodo de inestabilidad, que tuvo su punto culminante en los primeros años de la década de 1930, cuando una fuerte crisis (La Gran Depresión) sacudió la economía mundial, provocando un atraso profundo del que muchos países aun no se habían recuperado al estallar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Una vez finalizada la conflagración, se da la fase de crecimiento más intenso de la historia contemporánea, la época dorada de la economía. Las tasas de crecimiento se situaron en niveles tres veces superiores a las de las fases más expansivas del SXIX. Este periodo se detendría en 1973 con la primera crisis del petróleo. En las ultimas décadas, el crecimiento de la economía de los países occidentales ha sido más lento y ha habido varias fases de estancamiento y de expansión, mientras se iniciaba una profunda transformación tecnológica y organizativa que aun continua. Dentro del marco de estas grandes fases, cada país ha experimentado su propia dinámica, marcada por las condiciones que posibilitan el crecimiento y determinan su intensidad son muy complejas y responden tanto a factores de carácter general como a factores específicos de cada zona o país.

1.2  Las instituciones y el cambio técnico
Hay dos elementos básicos en la evolución del crecimiento económico: las instituciones y el cambio técnico. Las instituciones ofrecen a un marco más o menos favorable al desarrollo mientras que el cambio técnico aporta las innovaciones que hacen posible la mejora de la productividad de los factores de la producción. Los economistas utilizan el término instituciones para referirse al marco mental, social y legal en el que se desarrollan las actividades económicas. Los principales aspectos institucionales que deben tenerse encuentra son las mentalidades, las costumbres y el marco social que definen las restricciones dentro de los cuales los agentes económicos deben tomar las decisiones. En cuanto mejor definidos y mayores defendidos están los derechos de propiedad individuales más posibilidades habrán de alcanzar un crecimiento económico sostenido. Las instituciones son permanentes, aunque no inmutables.
El otro factor básico de crecimiento es el cambio técnico. Schumpeter fue el primero en poner de manifiesto que los inventos no son por sí mismo un factor económico sino que debemos distinguir entre el conocimiento científico (el invento) y la ampliación tecnológica de este conocimiento a la producción (la innovación). Para que un invento se convierta en una innovación, era necesaria la decisión del empresario. Naturalmente, la situación económica general puede crear incentivos para que empresarios arriesgados y emprendedores decidan invertir en una innovación tecnológica. Eso explicaría el fenómeno de que las grandes innovaciones aparezcan concentradas en relativamente pocos años  en momentos en los que el paradigma tecnológico anterior comienza a agotarse. Estas oleadas de innovación marcan las grandes etapas del crecimiento económico contemporáneo.
1.2.1        El estado y las formas de propiedad
Aunque  parte importante del cambio institucional depende de cambiar en la mentalidad y en la manera de entender el mundo de las personas que forman una sociedad, la formalización y la imposición de los cambios procede de la sanción legal. El cambio mental y social que supone la industrialización fue en parte producto y en parte causa de una profunda transformación en la organización jurídica y política de las sociedades. Las interrelaciones entre el cambio económico y el cambio institucional son numerosas y profundas. La introducción en nuevas técnicas, la forma de trabajo en la fábrica o en la financiación de grandes infraestructuras con el ferrocarril no habrían sido posible sin las importantes transformaciones en el ordenamiento legal. De modo inverso también es verdad que los cambios en las formas de gobierno y en la propia legislación no se habrían producido si los cambios económicos no hubiesen dado más influencia y poder a grupos sociales más vinculados a las innovaciones. El ritmo que adopto las transformaciones del marco institucional no fueron iguales en todos los países.
Las características principales podrían ser agrupadas en dos ámbitos:
a)      Derechos ciudadanos y sistema político
b)      Libertad de empresa y redefinición de los derechos de propiedad


2        La Revolución Industrial

2.1  ¿Qué entendemos por Revolución Industrial?
La Revolución Industrial es el inicio de un tipo de crecimiento nuevo y autosostenido a causa del uso de nuevas materias primas y nuevas formas de energía y de aplicación de innovaciones técnicas y organizativas en todos los sectores económicos. Esta transformación fue históricamente rápida (1760-1830), localizada en Gran Bretaña, concentrada en pocos procesos industriales relacionados con el comercio exterior y preparada y sostenida por el crecimiento agrario  y el apoyo del poder del estado. La Revolución Industria debe entenderse como un proceso. La innovación de la Revolución Industrial suele asociarse al trabajo en la fábrica, la energía de vapor y un uso intensivo de capital. La Revolución Industrial fue mucho más que una revolución técnica; fue una revolución económica con importantes efectos sociales y políticos que hicieron de ella una revolución global. El resultado fue la primera y más completa transición del feudalismo al capitalismo.
La Revolución Industrial favoreció el predominio de un nuevo modo de producción, el capitalismo, y de nuevas formas de organización social. La característica principal de la Revolución Industrial es la mejora de productividad provocada por las sucesivas innovaciones tecnológicas aplicadas de forma masiva en una organización de fábrica. Todo ello significa que el factor capital, la inversión en maquinas, edificios y materias primas adquieren mayor importancia que el factor trabajo: el ritmo de la producción ya no lo marca el hombre sino la maquina. El resultado a largo plazo fue una transformación radical de las estructuras económicas y sociales. La sociedad industrial se diferencia de la anterior jocosidad agrícola en todos los niveles.
La Revolución Industrial comienza afectando a unos pocos procesos y a unos pocos productos. Aunque la productividad en los nuevos procesos era elevada, estos tenían una limitada capacidad de transformación global de la economía: La Revolución Industrial es un proceso de cambio técnico generador de crecimiento macroeconómico.

2.2  Los condicionantes de la Revolución Industrial
El principal condicionante de la Revolución Industrial es la transformación agraria. La capacidad de la agricultura británica para alimentar una población creciente, alejando así el techo maltusiano, y para dejar que hombres y capitales se trasladaron a la ciudad y a la industria facilitaron el crecimiento industrial.
De igual importancia es la tradición manufacturera. Gran Bretaña fue un país precozmente industrializado gracias a la difusión de la industria rural. Las primeras etapas de la industrialización no son más que la culminación del proceso de protoindustralización, la aplicación de las maquinas a algunos procesos de la industria textil. Sin los conocimientos técnicos de la industria manufacturera no habría sido posible inventar y hacer funcionar las primeras maquinas, que no hacían más que imitar las acciones humanas, mecanizándolas y haciéndolas, por lo tanto, mas rápidas, mas iguales y exentas de cansancio.
La existencia de un mercado previo, ampliaba a medid a que la oferta permita poner a la venta más cantidad de bienes a mejor precio, es un condicionante importante para el inicio de la Revolución Industrial y para los procesos de imitación posteriores. El comercio exterior y las colonias representan una ampliación al comercio interior. Además, son importantes como fuentes de materias primas y también como mercado manufacturero, el comercio es importante como elemento previo a la industrialización.
El último condicionante de la aparición de la Revolución Industrial es el Estado. Dependiendo de cuál sea la organización estatal y su política económica, puede constituir una ayuda o un obstáculo al proceso de industrialización. En el caso de Gran Bretaña, tras la Revolución Gloriosa (1688), la organización del estado era diferente y más moderna que la de los países competidores, sobre todo por el hecho de tener una mejor especificación de los derechos de propiedad y en la eliminación de las regulaciones de la actividad económica. Todo esto hacía que el mercado británico se acercase más al libre mercado. Asimismo, los impuestos, controlados por el parlamento, eran más bajos.

2.3  Innovaciones técnicas y transformaciones económicas
Los inventos se produjeron y especialmente se aplicaron en el lugar y en el momento en el que las condiciones económicas eran favorables. El núcleo de la Revolución Industrial es la innovación tecnológica. El progreso técnico tiende a producirse en los sectores más activos de la producción y suele ser discontinuo y arracimado. El progreso técnico se produce por la aparición de un conjunto de macroinventos que originan un flujo de microinventos.
Los macroinventos son ideas radicalmente nuevas que producen un fuerte impacto en la producción y que estimulan la inversión a causa de los beneficios que proporcionan, pero que tienen un rendimiento económico progresivamente decreciente. Los microinventos son las mejoras que se añaden a un macroinvento para aumentar sus prestaciones o adaptarlo a otro sector productivo. La combinación de macroinvento y microinvento provoca un crecimiento autosostenido de la renta per cápita. Los macroinvento son escasos y tienden a generar, a la vez, un incremento de la productividad en un proceso determinado y cuellos de botellas en otros procesos relacionados. Microinvento y macroinventos requieren un crecimiento precioso del proceso que se quiere mecanizar o mejorar, de modo que cuanto más se difunda el uso de una maquina, mayores son las posibilidades de que genere innovaciones.
Existen 3 formas principales de innovación.
1        Learning by doing (aprender a través de la practica): Los constructores de maquinas van introduciendo pequeñas innovaciones.
2        Learning by using (aprender a través del uso): Los obreros que usan una maquina introducen pequeños cambios de cualquier tipo.
3        Learning by learning (aprender a través del aprendizaje): hace referencia a la investigación aplicada
Las dos primeras formas de aprendizaje explican porque las innovaciones se producen en espacios geográficos concretos y en el entorno de sectores de producción concretos y porque la fabrica es importante en este proceso. Las principales innovaciones tuvieron lugar en los campos de la producción.
Los cambios en la producción consisten en la sustitución de la actividad humana por la de la maquina en la fabricación de los productos (maquinismo), en la aplicación masiva de energía producida para mover las maquinas y para el transporte y en la utilización de materias primas. El maquinismo permite un incremento masivo de la producción y de la productividad, con lo cual los costes de producción se recuden considerablemente.
Con la Revolución Industrial, la energía característica es inorgánica y generada por el hombre allí donde quiere, cuando quiere y, con ciertos límites, en las cantidades y potencia que quiere, a partir de la transformación de la energía calorífica del carbón en energía cinética de vapor. Posteriormente se irá introduciendo el uso de nuevas fuentes y formas de energía y de nuevos motores energéticos. El conjunto de cambios en el uso de la energía como consecuencia de la Revolución Industrial puede esquematizarse de la siguiente manera.
-Fuentes de energía: Carbón (SXVIII); gas (1810); petróleo (1860); fusión del átomo (1965)
- Fuentes de energía: vapor, electricidad, explosión…
-Motores: Máquina de vapor (1770), motor eléctrico (1870), motor de explosión interna (1880).
Sin abandonar el uso de materias primas orgánicas, la industrialización se caracteriza por el uso de materias primas inorgánicas, directamente o transformadas. Dos son las consecuencias principales: hacer que la tierra no tenga que producir todo lo necesario para la vida humana y asegurar un flujo mucho más constantes de productos y energía. Los sectores afectados por estos cambios en el momento de la Revolución Industrial fueron básicamente 3: el sector textil algodonero, el siderúrgico y el energético. Hay dos sectores que más se suelen olvidar pero que también son de gran importancia, aunque sus transformaciones o el volumen de su producción no fueron tan revolucionarios: la minería y la industria química.

2.4  Un crecimiento moderno y desigual
La Revolución Industrial no es más que el momento de arranque del crecimiento auto sostenido. Durante los años de la Revolución Industrial, el crecimiento de la renta per cápita no fue demasiado espectacular. El crecimiento de la época de la Revolución Industrial fue moderada y desigual, las tasas de crecimiento en Gran Bretaña fueron sorprendentes por su moderación: entre 1760 y 1801 el crecimiento del PNB era del 1,4% anual, aunque per cápita se reducía al 0,2%. Ello se explica por el hecho de que la Revolución Industrial solo se produjo en unas pocas regiones y en unos pocos procesos. Desde las primeras innovaciones la Revolución Industrial representa un cambio radical respecto a la etapa anterior aunque algunos autores niegan la validez del concepto de Revolución Industrial hasta bien entrado el SXIX.
Las cifras disponibles demuestran asimismo que el crecimiento fue sobre todo extensivo: dependían en un 60% del incremento de los factores de producción y en un 40% del crecimiento atribuible a la nueva tecnología. El crecimiento es muy superior en los sectores afectados por la industrialización como es el caso del algodón. De hecho, el crecimiento de la productividad suele concentrarse en unos pocos sectores, que vendían gran parte de su producción en los mercados exteriores. La producción se fue mecanizando progresivamente, el sector industrial tradicional y el revolucionario convivieron durante mucho tiempo, los dos sectores están muy relacionados, especialmente en tres aspectos:
1        Mecanización y trabajo artesano coexisten largamente en las mismas industrias
2        Una parte del crecimiento del sector artesanal se debe al crecimiento del sector modernizado
3        Toda la economía se vio favorecida por los cambios sustanciales que paralelamente a la innovación industrial experimentaron los sectores comercial y financiero.

2.5  Trabajo, capital y empresarios en la Revolución Industrial
El cambio económico se puede llegar a desglosar en dos elementos: las variaciones en la cantidad de factores de producción utilizados y las transformaciones en la manera de utilizarlo. Tanto el trabajo como el capital fueron utilizados en una cantidad y una intensidad mayores.
2.5.1        El factor trabajo
El trabajo es un factor abundante a comienzos de la Revolución Industrial. La población agraria inglesa continúo creciendo durante la Revolución Industrial. La mano de obra no era escasa, aunque más que la cantidad lo que interesa es su adaptación a la actividad industrial. En ese sentido, la amplia proporción de la población ocupada anteriormente en los sectores textil y siderúrgico aportaba el personal y la experiencia necesarios. Los mismos trabajadores pasaban de trabajar a mano a trabajar en maquinas. El problema se había podido producir con el crecimiento posterior, pero la destrucción del Putting out system en los sectores afectados por la Revolución Industrial y el incremento de la población siempre proporcionaran mano de obra suficiente, la prueba de ello es el mantenimiento de los salarios bajos.
2.5.2        El factor capital
Gran Bretaña era en el SXVIII un país con capitales suficientes: su tasa de interés (3%) era la más baja de Europa tras la holandesa. Esta acumulación de capital procedía básicamente de las rentas agrarias, del comercio exterior y de la explotación colonial, incluyendo el comercio de esclavos. El problema no era la falta de capitales, sino su inversión, y en especial,  su inversión en el sector industrial. Durante la Revolución Industrial, gran parte del capital se invertía de forma improductiva (guerra, construcción residencial, ornamentación) o poco productiva (valores públicos, compra de tierras), aunque una parte iba destinada a las nuevas empresas industriales y a otras empresas que, como los canales y las carreteras de peaje tenían una gran rentabilidad económica. Las características del factor capital durante la Revolución Industrial se pueden resumir en los siguientes puntos
1 La Revolución Industrial se inició con poco capital, las primeras maquinas eran relativamente baratas y la expansión posterior se hizo más con la reinversión de beneficios que con recursos en los mercados capitales
2        Durante la Revolución Industrial la tasa de inversión se duplicó.
3        La relación entre capital fijo y capital circulante varió notablemente en la economía preindustrial, la mayor parte del capital era circulante, con la Revolución Industrial crecieron ambas formas de capital.
4        Para todo el proceso de industrialización o de crecimiento económico es muy importante el capital social acumulado (puestos, escuelas, hospitales etc.) Gran Bretaña disponía de todo ello a nivel países más avanzados.
2.5.3        El papel del empresariado
Tanto las innovaciones técnicas como el trabajo y el capital son factores de producción, aunque solo son creativos si un empresario toma la decisión de invertir capital y tiempo en la organización y en la comercialización de la producción. Se suele definir al empresario como maximizado de beneficios en un contexto determinado. En realidad, un buen empresario va más allá, modifica a su favor el contexto, las limitaciones de partida. El empresario es un elemento esencial del progreso económico que está siempre presente en todas las sociedades mínimamente avanzadas. Para que una sociedad disponga de un empresariado suficiente y de calidad debe disponer de una mínima capacidad de ahorro repartida de forma no excesivamente desigual y la actividad empresarial debe ser socialmente aceptada y reconocida. Sin capacidad de ahorro muchos empresarios virtuales se ven ahogados por la falta de capitales. Por otro lado, si el ambiente social no es favorable los talentos empresariales se pueden desviar hacia otras actividades socialmente mejor consideradas. La situación económica y social condiciona pues la cantidad y la calidad del empresariado.
En el caso británico, el empresariado se vio favorecido por un entorno político y económico caracterizado por la expansión del mercado, tanto interior como exterior, la estabilidad política, las victorias militares, la protección legal al comercio, las manufacturas y una presión impositiva relativamente baja, tanto respecto a otros países como al conjunto de población británica. Las características comunes del empresario eran el conocimiento de mercado, el instinto de negocio, el atrevimiento para invertir innovaciones, la moral del enriquecimiento y la suerte.

2.6  Las consecuencias sociales de la Revolución Industrial: el debate sobre los niveles de vida.
La Revolución Industrial supone el inicio de una transformación en la producción y también en las formas de vida de una parte creciente de la población. La Revolución Industrial ofrece grandes posibilidades de crecimiento, de enriquecimiento y de ascenso social y, por esa misma razón genera fuerte desigualdades sociales. La principal consecuencia social de la Revolución Industrial es la aparición de la clase obrera y dentro de ella del proletariado, lo que caracteriza a la clase obrera y en especial al proletariado es precisamente la conciencia de clase, la constatación de pertenecer a una comunidad numerosa que solo dispone para subsistir de la fuerza de sus brazos vendida a cambio de un salario, y el sentimiento de miseria, más desgarrador ante el rápido enriquecimiento empresarial. La formación de la conciencia de clase obrera fue también debida a una sumisión a la disciplina de la fábrica. La cuestión de los niveles de vida en la clase obrera ha sido muy discutida, se debe tener en cuenta que no generan la mayor parte del valor añadido de la economía británica hasta después de 1850. Por lo tanto, su impacto sobre los salarios y las condiciones de vida solamente podría ser relativo. Además, los años de la Revolución Industrial fueron años de guerras y de fuerte crecimiento de la población, factores que en un principio se deben considerar como depresores del nivel de vida. En la época de la Revolución Industrial la renta real de los trabajadores bajó o se mantuvo; tras el restablecimiento de la paz (1815) los salarios crecieron aunque hasta el año 1850 existía un fuerte malestar social.
Como resumen, creemos que se puede afirmar que hasta la segunda mitad del SXIX la Revolución Industrial no tuvo potencia suficiente para ser determinante en la evolución del nivel de vida británico. Por lo tanto, el proceso de industrialización no puede considerarse el principal responsable de los cambios en los niveles de vida. La Revolución Industrial dio oportunidades de trabajo y de especialización a muchos obreros, aunque los niveles de vida aun era extremadamente bajos en 1850, a pesar de ser superiores al resto de Europa en la época.

3        El proceso de industrialización: factores de producción e innovaciones

3.1  El ciclo demográfico moderno
El ciclo demográfico antiguo se caracterizaba por las altas tasas de natalidad y de mortalidad, la alta variabilidad de las tasas de mortalidad (picos de mortalidad), la baja esperanza de vida al nacer y el crecimiento lento de la población, frenados por los techos maltusianos o troncados por retrocesos repentinos. Las características del ciclo demográfico moderno son casi exactamente los contrarios: bajas tasas de mortalidad y natalidad, y elevada esperanza de vida al nacer. El crecimiento de la población, muy fuerte al principio, decae posteriormente y, por momentos y en países concretos puede llegar a ser negativo.
La disminución de la mortalidad comienza por la desaparición de las puntas de mortalidad de epidemias, seguida del descenso de la mortalidad infantil y posteriormente de la mortalidad adulta, con el consiguiente aumento de la esperanza de vida al nacer y del volumen de la población. El aspecto más decisivo parece que es el descenso de la mortalidad infantil. El descenso de la mortalidad infantil se ha explicado por una mejor alimentación de la madre durante el embarazo y por cambios en los hábitos de amamantamiento y alimentación del bebé. La mortalidad adulta descendió gracias a la disminución de las hambres como consecuencia del aumento de productividad agrícola y del comercio así como también de la introducción del consumo de maíz y la patata. La mejora  de la alimentación depende básicamente del crecimiento, lento pero continuo, de la producción agrícola y de la mejora de la comercialización.
El descenso de la natalidad se consigue por decisión voluntaria, mediante el uso de prácticas y de métodos anticonceptivos o el aborto. El descenso de natalidad produjo, durante el SXIX un crecimiento de la población a un ritmo impensable en cualquier periodo histórico anterior. Así la población mundial en 1920 era aproximadamente 8 veces la del comienzo de la era. Las diferencias entre el ciclo demográfico antiguo y moderno se pueden observar comparando los aumentos de población del SXVII (ciclo demográfico antiguo), XVIII (inicio de la transición) y SXIX (ciclo demográfico moderno) en Europa y América con el ciclo demográfico antiguo en África y Asia.
3.1.1        Factor trabajo e industrialización
La conjunción del crecimiento de la población y de la oferta de empleo en los sectores secundario y terciario, generada por el proceso de industrialización, ha ido produciendo en todos los países cambios importantes en la localización y en el empleo de la población. La tendencia general es el paso del campo a la ciudad y del sector primario al sector secundario o terciario.
Al principio de cualquier proceso de industrialización se observa un crecimiento de la población ello se debe a:
1)      Disminución de la población que se mantenía subempleada en el campo
2)      Al incremento del empleo femenino e infantil
3)      A una distribución más constante del trabajo a lo largo de un año
4)      Al ritmo continuado exigido por la maquinaria
5)      A la prolongación de la jornada laboral facilitada por la iluminación artificial

3.2  Las transformaciones en la agricultura

Juegan un papel muy importante ya que el sector agrícola fue durante mucho tiempo el sector predominante de la economía. Lo que marca la diferencia entre la agricultura tradicional y moderna es la desaparición de  barbecho. El aumento del factor tierra permite cumplir a la agricultura con las 3 actividades necesarias: alimentar a la población, liberar trabajo y capital a favor de la industria y ofrecer un mercado para productos industriales.

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